Dependencia e independencia

La dependencia es un término que está un poco demacrado. Por decirlo de alguna manera. Seguro que tú también has vivido esas connotaciones negativas que se le atribuyen al término ¿no es así? Después de que aprobaran una Ley de Dependencia, hemos podido comprobar lo poco funcional que ha resultado esta ayuda.

Miles de personas han tenido que dejar sus trabajos para cuidar de familiares a su cargo. Hijos con problemas o personas mayores. Quizá un cónyuge al que una enfermedad o un accidente han dejado postrado. Posiblemente conozcas algún caso o lo has vivido en primera persona. Sin duda una situación durísima para todos. Pero si además ese familiar era el que mantenía al resto la cosa se complica.

Esto no solo va de personas mayores

Es cierto que, cuanto más mayores nos hacemos, más posibilidades hay de que tengamos algún problema de salud. Pero no quiere decir que la dependencia sea algo exclusivo de nuestros mayores. Un Ictus, una enfermedad, un parto difícil, una persona imprudente al volante o un descuido nuestro. Son muchas las variables a las que nos exponemos todos cada día.

Son tantos los casos abiertos hoy en día y es tal la incertudembre que no podemos arriesgarnos. Una persona que vive sola, el cabeza de familia o un padre o madre solteros no se pueden arriesgar. La independencia que nos proporciona la salud es un regalo especialmente valioso para nosotros. Es por eso que hay que tomar medidas para garantizar que eso siga así.

Seamos independientes ante la dependencia

Que sea tu elección. Si quieres vivir solo, manter tú a tu familia, darle a tu hijo todo lo que necesite y mantener tu independencia asegúrala. Toma la iniciativa y coge las riendas. No permitas que la vida te pille desprevenido y adelántate. Disfruta cada día de tu independencia. AXA te ofrece la posiblidad de escoger. Te garantiza esa independencia con un seguro específico para que nunca te falte de nada. Llámanos y te explicaremos todas sus ventajas.

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Testimonio: vidas inciertas y Down

Mi nombre es Carmen, vivo sola con mi hija y este es mi testimonio, espero que te sirva. Mi marido nos dejó ya hace unos años. Nosotros fuimos padres ya mayores. Cuando creíamos que nunca sentiríamos esa dicha me quedé embarazada. Al principio fue confuso. Yo contaba ya con más de 40 años y creía que tenía una menopausia un poco precoz.

Cuando fui a mi médico esperaba recibir pastillas y recomendaciones. Entonces él me dijo: “Carmen esto se te pasará en unos meses. Estas embarazada”. Rompí a llorar allí mismo. Pero no es esta parte de mi testimonio en la que quiero detenerme.

Fue una bendición pero con subtítulos

Nuestra hija nació preciosa en el siguiente otoño. También le pusimos Carmen, como yo. Pero volví a llorar desconsoladamente cuando la matrona me dijo que tenía Síndrome de Down. Es cierto que nos dieron mucha información y que había muchas alternativas específicas. Nuestra hija podría tener un futuro prometedor y sin duda había esperanza. Pero no todo fue tan bien.

Ahora pienso que quizás fuimos muy protectores o que no estábamos preparados. Seguro que podríamos haberlo hecho mejor, pero ya no hay vuelta atrás. Carmen tiene ya 32 años y no es una mujer independiente. No sabe cocinar ni puede ir sola a hacer la compra o salir a la calle. Ella nos necesita las 24 horas del día y ahora solo me tiene a mi.

Espero ayudarte con mi testimonio

Durante unas horas al día mi hija asiste a un centro especializado. El resto del tiempo estamos juntas. Debo decir que hace ya años que Carmen está en lista de espera para vivir en un piso tutelado. Pero su condición la restringe a unas pocas plazas con atención las 24 horas. Por eso perdí hace tiempo la esperanza de que la cogieran.

Finalmente yo contraté un seguro de Vida y Dependencia. Porque si algo pudiera pasarme necesito saber que ella seguirá adelante. Carmen nunca podrá cuidar de mi y los años pasan para todos. Por eso he querido asegurarme de que alguien cuidará de ella. E incluso de mí si fuera necesario. Por menos de cien euros años estoy tranquila y eso no tiene precio.

testimonio

Yo quiero vivir sola

Así es, yo quiero vivir sola. Es una elección personal, pero que tengo que defender cada día. Me preguntan por la maternidad, por los hombres, por las mujeres. Me abruman en ocasiones. El resultado es que doy explicaciones cada día a unos y otros. Incluso los desconocidos se atreven a juzgarme ¿acaso tengo alguna obligación vital a parte de ser feliz?

Pronto cumpliré 40 años y nunca sentí la llamada de la maternidad. Tampoco es fácil adaptarse a una pareja cuando no quieres renunciar a tus privilegios. Y es que yo disfruto viviendo sola. No sé cómo de difícil es esto de comprender, pero no me falta de nada. Incluso suelo viajar sola y me encanta cómo me reciben las personas en otros países. Cuando te ven sola se vuelcan y descubres cosas que no verías de otra forma.

Conozco los contras y estoy preparada

Tampoco pienses que mis pies no están sobre la tierra. Conozco los contras, pero aun así yo quiero vivir sola. Soy precavida. Por eso llevo años ahorrando en una cuenta a parte. También me abrí un plan de pensiones que garantice mi jubilación y tengo un seguro de Vida y Dependencia. Es por eso que vivo mi vida con absoluta tranquilidad.

Porque sé que si algo malo me pasa todo irá bien. Mi seguro de vida y dependencia responderá si por accidente o enfermedad yo ya no pudiera cuidar de mi misma. Y es que pase lo que pase yo no quiero perder la independencia que disfruto cada día. Quiero seguir en mi casa y quiero mantener mi nivel de vida. Por eso, si yo no pudiera tabajar o mantenerme AXA responderá por mi.

Yo quiero vivir sola aunque no pueda valerme

Si que otras personas contratan seguros de vida o de decesos. Pero esto en mi situación no parece tener mucha importancia. A mi no me preocupa lo que pase cuando yo muera. No tengo necesidad de resolver la vida de nadie salvo la mía. Es por eso que he decidido asegurar que viviré con todas mis necesidades cubiertas. Aunque no pueda valerme por mi misma otros lo harán por mi. Y tú ¿cómo quieres que sea el futuro que te espera?

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Un Ictus en la ruleta de la vida

Un Ictus es algo súbito, violento. Un infarto cerebral que sucede de repente y sin avisar. Un día te encuentras bien y al día siguiente sucede sin más. ¿Cómo se puede estar preparado para algo así? Y por si fuera poco, es un problema frente al que el tiempo es oro.

Esto significa que, si no hay nadie cerca cuando sucede o la ambulancia se retrasa, puede ser fatal. Cuanto más tiempo tarde un médico en intervenir, más secuelas podrían quedar. Es por eso que es tan fácil tener una discapacidad permanente cuando sufres un Ictus. Pero claro ¿tu vida soportaría algo así?

Cuando todo depende de tu salud

Un Ictus, igual que todas las enfermedades, nunca aparece en el momento más adecuado. A veces son caprichosos. O peor aún, llegan en el momento menos oportuno. Quizás le pasa a la persona que mantiene a la unidad familiar o puede que a alguien que vive solo. Tampoco tus parientes estarán siempre disponibles para ti o podrán hacerse cargo.

Puede ser que la ciencia sea capaz algún día de decirnos qué enfermedades estamos predispuestos a padecer y cuándo. Pero de momento no es así y nuestra única arma posible es la prevención. Poner medidas que nos protejan y aseguren que nuestra vida seguirá. Medidas para estar seguros de que alguien podrá hacerse cargo de nosotros y no nos faltará de nada.

Un Ictus no podrá parar tu vida

Hoy en día existen nuevos productos que contemplan todas estas situaciones. Y es que AXA lleva décadas ofreciendo tranquilidad a aquellos que son previsores. Por eso también en esta situación podrá ayudarte. De esta forma ni si quiera un Ictus podrá detener tu vida o la de tu familia. Aunque seas la única persona que trabaje o aporte ingresos a tu hogar. Llámanos y te contaremos todo lo que podemos hacer por ti.

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Perdiendo privilegios y calidad de vida

Perdiendo privilegios, ese es el estado en el que se han visto inmersos muchos trabajadores con la crisis. Comerciales y directivos de la vieja escuela han perdido la calidad de vida que disfrutaban años atrás. Primero se quedaron sin coche de empresa. Después perdieron sus dietas y complementos. Algunos incluso sufrieron reducciones de jornada.

Todo esto les supuso una gran reducción de salario. El problema es que muchos de ellos eran el sustento principal de sus familias. Es por eso que perdiendo privilegios han perdido mucho más. Tanto ellos como sus familiares.

Cada familia se adapta a sus condiciones

Cuando una familia se acostumbra a vivir con un salario de 3000 euros mensuales se adapta. De la misma forma que lo hacen los que viven con 800 o los que viven con 8000. Sus gastos mensuales son proporcionales. Como también lo es su nivel de gastos. Por eso cuando una degradación laboral es tan importante, a veces no hay salida.

Estas familias que se han visto perdiendo privilegios de un día para otro han tenido que rehacerse por completo. Vender sus viviendas, sus vehículos, sus muebles. Renunciando a servicios con los que han contado desde siempre. Un cambio radical que te obliga a reinventarte. Pero también te lleva a recapacitar respecto a lo vulnerables que somos.

Verse perdiendo privilegios es muy duro

Es duro por todos los cambios que hay que asumir. También por esa vulnerabilidad que te comentábamos. ¿Y si además de perder la mitad de tu salario pierdes tu trabajo por un accidente? Quizás tu mujer se quedó en casa a cuidar a tus hijos y nunca a tenido un trabajo remunerado. Estas son las situaciones que nos quitan el sueño.

Pero en AXA creemos que nadie debería soportar ese peso solo sobre sus hombros. Por eso si tienes un accidente, si te pones enfermo o si te quedas dependiente, podrás seguir adelante. Nosotros velaremos porque tu dignidad se mantenga intacta. Cuidaremos de ti y de los tuyos para que no os falte de nada. Contratando el Seguro de Vida y Dependencia estarás cuidando de ti y de los tuyos. Y la vida podrá seguir adelante.

perdiendo privilegios

Viudo y con hijos

Esta es mi situación: estoy viudo y mis dos hijos dependen de mi al 100 %. Tengo dos chicos guapos y sanos que todavía están estudiando ¡y lo que les queda! Porque seguro que llegan a la universidad. Y es que esta es una de las pocas cosas en las que la vida me ha sonreído. Mis dos hijos son muy inteligentes y seguro que consiguen lo que se propongan.

Mi mujer faltó por un cáncer y yo no me pude conceder ni tiempo para llorarla como merecía. Apenas falté un día al trabajo porque no quería arriesgarme a tener problemas. Desde el día en que la enterré solo vivo para trabajar. No puedo evitar pensar en lo que sería de mis hijos si yo perdiera mi jornal. Al menos así era hasta que un amigo me hizo una recomendación.

Vivir para trabajar o trabajar para vivir

Quedarte solo con dos niños a tu cargo es muy duro. Ha sido uno de los peores baches de mi vida. Y es que los primeros años todo me daba miedo. Era el primero en llegar a la oficina y el último en irme. Siempre estaba pendiente de todo, hasta el punto de olvidarme de mi mismo. El tiempo pasaba sin más y un mes superado era una nónima más que llevar a casa.

Así era hasta que hablé con uno de mis mejores amigos. Él estaba preocupado por mi. Yo dormía poco porque cocinaba de noche y trabajaba de día. No salía a no ser que tuviera que llevar a mis hijos a algún sitio. Tampoco veía a mis amigos o quedaba con nadie ajeno a mi pequeño núcleo familiar. Es por eso que al final fue mi amigo el que vino a buscarme a mi.

Un viudo con hijos también tiene esperanzas

Aquella cerveza, ese rato distendido y una conversación alejada de mi rutina diaria fueron como medicina. Me sentí más joven e incluso contento. Pero desde entonces hasta ahora no he dejado de estarlo. Él me habló del seguro de Vida y Dependencia y de las ventajas que tenía su contratación. Pude ver que hay esperanzas, que si algo me pasara a mi también mis hijos tendrían una oportunidad.

Un viudo con hijos no tiene por qué vivir con miedo. Y es que por muy poco tengo la certeza de que todo irá bien. Mis hijos podrían ir a la universidad igualmente. La tranquilidad que me da AXA me ha cambiado la vida y también puede cambiar la tuya. Infórmate bien.

viudo y con hijos

El valor de la independencia

Quizás si alguien te pregunta cuál es el valor de la independencia no sabrías qué contestar. Y es que es posible que no te lo hayas planteado antes. Eso nos pasa a todos. Cuando las cosas van bien nos dejamos llevar y disfrutamos. Algunas veces nos quejamos sin motivo. Pero hasta que no se tuerce todo no valoramos lo que de verdad importa.

Somos así. Echamos la vista atrás y nos damos cuenta de lo bien que estábamos, de lo que hemos perdido o nuestras muchas capacidades pasadas. Aunque el problema principal es que no se puede volver atrás. Hay cosas que simplemente se terminan o se estropean. Y ya no hay solución. De repente un día nuestra vida cambia y no podemos hacer nada por evitarlo.

¿Qué privilegios te aporta tu independencia?

Sales, entras, haces lo que te apetece… Eso te lo da la independencia. Pero también vives solo, eres solvente, viajas, puedes acudir cada día a tu puesto de trabajo. Eso también es independencia. Incluso poder practicar el deporte que más te gusta también lo es. Entonces ¿cuál es el valor de la independencia?

Es posible que ahora ya estés pensando en cifras. Seguramente muy altas. Porque todo esto te parecerá incalculable ¿o no es así? Y es que ciertamente es un privilegio cada paso que damos cada día. Sobre todo si le preguntas a las personas que por accidente o enfermedad han perdido estas opciones.

El valor de la indepencia no está reñido con el Carpe Diem

Es una frase muy usada en estas décadas: Carpe Diem, disfruta el momento. Algo que te insta a vivir al 100 % cada día que la vida te regala. Pero para gozar de esa tranquilidad no pierdas nunca de vista tu futuro. Asegura esa independencia que tienes hoy en día. Y es que una garantía que de todo irá bien, pase lo que pase, es estar preparado para cualquier cosa.

En AXA te ofrecemos esa tranquilidad. Para que puedas vivir cada momento con la seguridad de que tendrás un gran respaldo… Por si acaso. El valor de la independencia para nosotros es inferior a 100 euros al año. Pero para ti vale mucho más. Llámanos.

el valor de la independencia

Decisiones que pueden salvar tu vida

Decisiones que pueden salvar tu vida

Hay decisiones que sin duda pueden salvarte. Y es que es todo tan relativo. Hace poco yo viví de cerca una situación que me hizo reflexionar y ahora no corro riesgos. Cuando pensamos que todo irá bien o estamos en un momento tranquilo todo puede torcerse. Puede ser el azar, el destino o un accidente fortuito sin más, pero hacer planes a veces no tiene sentido.

Quizás tú tenías preparada una hoja de ruta previa, con tus planes a futuro y un camino trazado. Pero es todo tan caprichoso que quizás tus circunstancias puedan cambiar de un día para otro. Es por eso que hay que ser precavidos. Al menos cubrirse las espaldas para poder afrontar la vida con más tranquilidad. Porque nunca sabes lo que puede pasar, pero por si acaso estarás preparado para lo que sea. Seguro que sabes a qué decisiones me refiero. Pero te cuento.

Esto le pasó a mi mejor amiga

Te voy a hablar de un caso que conocí de primera mano y que me hizo reflexionar. Mi mejor amiga se separó hace un par de años de su marido. Al principio parecía que lo habían arreglado bien, pero después la cosa se complicó. Ellos tenían un hijo y él empezó a saltarse los pagos de la manutención. Empezaron con pleitos y un buen día desapareció. Después supimos que se había ido a sudamérica a trabajar, pero nunca volvió a asumir sus responsabilidades.

La vida empezó a ser más tranquila. Ella buscó una chica que le ayudara a cuidar a su pequeño y empezó a trabajar más horas para compensar sus gastos. Iba y venía constantemente y parecía que todo saldría bien. Los jefes apreciaban su implicación y ya tenía contrato indefinido. Hasta que una noche cambiaron las cosas. Ella volvía de trabajar y había bastante tráfico. Las colas de coches se movían y se paraban de forma intermitente.

decisiones

Había detenido su vehículo saliendo de una curva porque el tráfico estaba colapsado. Le tocó a ella. Supongo que la falta de visibilidad le perjudicó, pero un fuerte golpe la sacó de la carretera. Otro conductor no había visto el atasco. Quizás iría a los 120 km/h que permite la autovía, pero le destrozó el coche y ella salió disparada por el cristal.

Decisiones que pueden salvarte a ti y a los tuyos

Ella no murió, pero quedó postrada en una silla. Perdió su trabajo por no tener las capacidades físicas necesarias. Lo perdió todo. Tuvo que volver a casa de sus padres. Se mudó de cuidad y su hijo perdió a sus compañeros de colegio y su entorno. Ahora, un año después, todavía sigue peleando por conseguir algún tipo de pensión ¿qué será de ella si sus padres faltan?

Esto me llevó a replantearme las cosas. Yo no tengo hijos, pero vivo sola y, ante alguna complicación, no tengo la opción de volver con mis padres ni con ninguna otra persona. Tuve que tomar decisiones. Es por eso que he contratado el Seguro de Vida y Dependencia de AXA. Porque morir no es lo peor que puede pasarte. Así, pase lo que pase, podré seguir viviendo sola y mantener mi calidad de vida ¿qué harías tú?