Esta es una pregunta habitual ¿cuándo hay que empezar a pensar en nuestro futuro? Aquí podríamos emplear diversos criterios para resolver las dudas. Pero cada uno de nosotros daremos prioridad a algunos de ellos. Por ejemplo, la edad. Este es uno de los más habituales.

Suele ser normal pensar que a partir de cierta edad nuestras capacidades empiezan a verse mermadas. Algunos dicen que a partir de los 35 años, otros creen que a partir de los 40 y los más relajados aseguran que son los 50 los que marcan la diferencia.

Lo cierto es que hay muchas variables que intervienen a la hora de adelantar o retrasar ese momento. Además, no es algo que nosotros podamos notar tan claramente. Lo que significa es que nuestro cuerpo podría perder cierta densidad muscular u ósea, aunque no tiene por qué generarnos ningún inconveniente.

Variables que nos afectan con los años

Seguro que no te sorprende si te contamos que son los hábitos que llevamos los que de verdad van a influir en la calidad de nuestro envejecimiento. El que tengamos una vida activa, más o menos constante; si nuestra alimentación ha sido en general buena (la regla del 80 % natural frente a un 20 % libre). Y, por supuesto, si hemos consumidos ciertas sustancias.

Por otro lado, la forma en que afrontamos la vida, los retos o las tensiones también suele influir. ¿Te has dado cuenta de que las personas optimistas enferman menos? Sin duda hay un componente psicológico en nuestra salud que también podría tener algún papel en todo esto.

Es por eso que el momento en el que hay que empezar a preocuparse por el futuro podría ser tan eventual. Quizás podríamos pensar que es a partir de los 35 años cuando algunos de nosotros deberíamos chequear nuestro estado, tanto físico como mental.

Factores contextuales que podemos considerar

Otra parte de la población medimos nuestro futuro según las obligaciones que acumulemos. Es decir, estamos muy despreocupados si vivimos solos o sin pareja. Pero esa preocupación por el mañana crece según aumenta nuestra familia. Pensamos en que nuestro cónyuge tenga una buena vida en el futuro o en que a nuestros hijos no les falta de nada.

Esos sentimientos suelen ir más allá de nosotros mismos. Y el compromiso que adquirimos también. Por eso buscamos cumplirlo estemos o no físicamente implicados. Lo que significa que es el momento de buscar un Seguro de Vida y Dependencia para garantizar que todo irá bien, tanto para nosotros como para nuestros seres queridos.

Si tú también estás en ese momento en el que crecen tus preocupaciones y necesitas saber cuándo es el momento de pensar en el futuro, este es tu producto. Sea una cuestión fisiológica, psicológica o emocional, aquí encontrarás la tranquilidad que necesitas. Llámanos.

cuándo hay que empezar a preocuparse

 

Cuándo hay que empezar a preocuparse por el futuro

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