Perdiendo privilegios, ese es el estado en el que se han visto inmersos muchos trabajadores con la crisis. Comerciales y directivos de la vieja escuela han perdido la calidad de vida que disfrutaban años atrás. Primero se quedaron sin coche de empresa. Después perdieron sus dietas y complementos. Algunos incluso sufrieron reducciones de jornada.

Todo esto les supuso una gran reducción de salario. El problema es que muchos de ellos eran el sustento principal de sus familias. Es por eso que perdiendo privilegios han perdido mucho más. Tanto ellos como sus familiares.

Cada familia se adapta a sus condiciones

Cuando una familia se acostumbra a vivir con un salario de 3000 euros mensuales se adapta. De la misma forma que lo hacen los que viven con 800 o los que viven con 8000. Sus gastos mensuales son proporcionales. Como también lo es su nivel de gastos. Por eso cuando una degradación laboral es tan importante, a veces no hay salida.

Estas familias que se han visto perdiendo privilegios de un día para otro han tenido que rehacerse por completo. Vender sus viviendas, sus vehículos, sus muebles. Renunciando a servicios con los que han contado desde siempre. Un cambio radical que te obliga a reinventarte. Pero también te lleva a recapacitar respecto a lo vulnerables que somos.

Verse perdiendo privilegios es muy duro

Es duro por todos los cambios que hay que asumir. También por esa vulnerabilidad que te comentábamos. ¿Y si además de perder la mitad de tu salario pierdes tu trabajo por un accidente? Quizás tu mujer se quedó en casa a cuidar a tus hijos y nunca a tenido un trabajo remunerado. Estas son las situaciones que nos quitan el sueño.

Pero en AXA creemos que nadie debería soportar ese peso solo sobre sus hombros. Por eso si tienes un accidente, si te pones enfermo o si te quedas dependiente, podrás seguir adelante. Nosotros velaremos porque tu dignidad se mantenga intacta. Cuidaremos de ti y de los tuyos para que no os falte de nada. Contratando el Seguro de Vida y Dependencia estarás cuidando de ti y de los tuyos. Y la vida podrá seguir adelante.

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