Un Ictus en la ruleta de la vida

Un Ictus es algo súbito, violento. Un infarto cerebral que sucede de repente y sin avisar. Un día te encuentras bien y al día siguiente sucede sin más. ¿Cómo se puede estar preparado para algo así? Y por si fuera poco, es un problema frente al que el tiempo es oro.

Esto significa que, si no hay nadie cerca cuando sucede o la ambulancia se retrasa, puede ser fatal. Cuanto más tiempo tarde un médico en intervenir, más secuelas podrían quedar. Es por eso que es tan fácil tener una discapacidad permanente cuando sufres un Ictus. Pero claro ¿tu vida soportaría algo así?

Cuando todo depende de tu salud

Un Ictus, igual que todas las enfermedades, nunca aparece en el momento más adecuado. A veces son caprichosos. O peor aún, llegan en el momento menos oportuno. Quizás le pasa a la persona que mantiene a la unidad familiar o puede que a alguien que vive solo. Tampoco tus parientes estarán siempre disponibles para ti o podrán hacerse cargo.

Puede ser que la ciencia sea capaz algún día de decirnos qué enfermedades estamos predispuestos a padecer y cuándo. Pero de momento no es así y nuestra única arma posible es la prevención. Poner medidas que nos protejan y aseguren que nuestra vida seguirá. Medidas para estar seguros de que alguien podrá hacerse cargo de nosotros y no nos faltará de nada.

Un Ictus no podrá parar tu vida

Hoy en día existen nuevos productos que contemplan todas estas situaciones. Y es que AXA lleva décadas ofreciendo tranquilidad a aquellos que son previsores. Por eso también en esta situación podrá ayudarte. De esta forma ni si quiera un Ictus podrá detener tu vida o la de tu familia. Aunque seas la única persona que trabaje o aporte ingresos a tu hogar. Llámanos y te contaremos todo lo que podemos hacer por ti.

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Perdiendo privilegios y calidad de vida

Perdiendo privilegios, ese es el estado en el que se han visto inmersos muchos trabajadores con la crisis. Comerciales y directivos de la vieja escuela han perdido la calidad de vida que disfrutaban años atrás. Primero se quedaron sin coche de empresa. Después perdieron sus dietas y complementos. Algunos incluso sufrieron reducciones de jornada.

Todo esto les supuso una gran reducción de salario. El problema es que muchos de ellos eran el sustento principal de sus familias. Es por eso que perdiendo privilegios han perdido mucho más. Tanto ellos como sus familiares.

Cada familia se adapta a sus condiciones

Cuando una familia se acostumbra a vivir con un salario de 3000 euros mensuales se adapta. De la misma forma que lo hacen los que viven con 800 o los que viven con 8000. Sus gastos mensuales son proporcionales. Como también lo es su nivel de gastos. Por eso cuando una degradación laboral es tan importante, a veces no hay salida.

Estas familias que se han visto perdiendo privilegios de un día para otro han tenido que rehacerse por completo. Vender sus viviendas, sus vehículos, sus muebles. Renunciando a servicios con los que han contado desde siempre. Un cambio radical que te obliga a reinventarte. Pero también te lleva a recapacitar respecto a lo vulnerables que somos.

Verse perdiendo privilegios es muy duro

Es duro por todos los cambios que hay que asumir. También por esa vulnerabilidad que te comentábamos. ¿Y si además de perder la mitad de tu salario pierdes tu trabajo por un accidente? Quizás tu mujer se quedó en casa a cuidar a tus hijos y nunca a tenido un trabajo remunerado. Estas son las situaciones que nos quitan el sueño.

Pero en AXA creemos que nadie debería soportar ese peso solo sobre sus hombros. Por eso si tienes un accidente, si te pones enfermo o si te quedas dependiente, podrás seguir adelante. Nosotros velaremos porque tu dignidad se mantenga intacta. Cuidaremos de ti y de los tuyos para que no os falte de nada. Contratando el Seguro de Vida y Dependencia estarás cuidando de ti y de los tuyos. Y la vida podrá seguir adelante.

perdiendo privilegios

El valor de la independencia

Quizás si alguien te pregunta cuál es el valor de la independencia no sabrías qué contestar. Y es que es posible que no te lo hayas planteado antes. Eso nos pasa a todos. Cuando las cosas van bien nos dejamos llevar y disfrutamos. Algunas veces nos quejamos sin motivo. Pero hasta que no se tuerce todo no valoramos lo que de verdad importa.

Somos así. Echamos la vista atrás y nos damos cuenta de lo bien que estábamos, de lo que hemos perdido o nuestras muchas capacidades pasadas. Aunque el problema principal es que no se puede volver atrás. Hay cosas que simplemente se terminan o se estropean. Y ya no hay solución. De repente un día nuestra vida cambia y no podemos hacer nada por evitarlo.

¿Qué privilegios te aporta tu independencia?

Sales, entras, haces lo que te apetece… Eso te lo da la independencia. Pero también vives solo, eres solvente, viajas, puedes acudir cada día a tu puesto de trabajo. Eso también es independencia. Incluso poder practicar el deporte que más te gusta también lo es. Entonces ¿cuál es el valor de la independencia?

Es posible que ahora ya estés pensando en cifras. Seguramente muy altas. Porque todo esto te parecerá incalculable ¿o no es así? Y es que ciertamente es un privilegio cada paso que damos cada día. Sobre todo si le preguntas a las personas que por accidente o enfermedad han perdido estas opciones.

El valor de la indepencia no está reñido con el Carpe Diem

Es una frase muy usada en estas décadas: Carpe Diem, disfruta el momento. Algo que te insta a vivir al 100 % cada día que la vida te regala. Pero para gozar de esa tranquilidad no pierdas nunca de vista tu futuro. Asegura esa independencia que tienes hoy en día. Y es que una garantía que de todo irá bien, pase lo que pase, es estar preparado para cualquier cosa.

En AXA te ofrecemos esa tranquilidad. Para que puedas vivir cada momento con la seguridad de que tendrás un gran respaldo… Por si acaso. El valor de la independencia para nosotros es inferior a 100 euros al año. Pero para ti vale mucho más. Llámanos.

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