Un Ictus es algo súbito, violento. Un infarto cerebral que sucede de repente y sin avisar. Un día te encuentras bien y al día siguiente sucede sin más. ¿Cómo se puede estar preparado para algo así? Y por si fuera poco, es un problema frente al que el tiempo es oro.

Esto significa que, si no hay nadie cerca cuando sucede o la ambulancia se retrasa, puede ser fatal. Cuanto más tiempo tarde un médico en intervenir, más secuelas podrían quedar. Es por eso que es tan fácil tener una discapacidad permanente cuando sufres un Ictus. Pero claro ¿tu vida soportaría algo así?

Cuando todo depende de tu salud

Un Ictus, igual que todas las enfermedades, nunca aparece en el momento más adecuado. A veces son caprichosos. O peor aún, llegan en el momento menos oportuno. Quizás le pasa a la persona que mantiene a la unidad familiar o puede que a alguien que vive solo. Tampoco tus parientes estarán siempre disponibles para ti o podrán hacerse cargo.

Puede ser que la ciencia sea capaz algún día de decirnos qué enfermedades estamos predispuestos a padecer y cuándo. Pero de momento no es así y nuestra única arma posible es la prevención. Poner medidas que nos protejan y aseguren que nuestra vida seguirá. Medidas para estar seguros de que alguien podrá hacerse cargo de nosotros y no nos faltará de nada.

Un Ictus no podrá parar tu vida

Hoy en día existen nuevos productos que contemplan todas estas situaciones. Y es que AXA lleva décadas ofreciendo tranquilidad a aquellos que son previsores. Por eso también en esta situación podrá ayudarte. De esta forma ni si quiera un Ictus podrá detener tu vida o la de tu familia. Aunque seas la única persona que trabaje o aporte ingresos a tu hogar. Llámanos y te contaremos todo lo que podemos hacer por ti.

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Un Ictus en la ruleta de la vida

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